Qué rápido pasa el frío y
qué veloz llega el invierno.
Qué parpadeo oculta incierto
el momento de caer las hojas,
caen pétalos y brotan
pimpollos y pichones muertos.
Y por ahí daba para más, pero se me pasa volando y quiero hacer otras cosas. Ahora que volví a Cimbaderos, obvio que a Cimbaderos.
martes, 1 de diciembre de 2009
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