Vi. Vi alrededor lo que pasaba. Saber ver a los demás siempre fue una virtud mía, me permitió darme cuenta de cosas que, a los demás, les costó la experiencia. Entonces, te vi. Y decidí elegirte. Te elegí para compartir con vos estos años. Deliberadamente, intenté incluirte en las cosas cercanas e íntimas. No sé por qué te resististe, después te alejaste, me miraste, y tal vez algo instuíste. Desde entonces decidiste construir una vida junto a la mía. Eso sí que no lo vi venir. Unos años, pensé yo, ¿por qué pensar en más tiempo? A los que siempre miré les pasó así: después de esos años lindos vino la soledad y después nuevas personas. ¿Acaso yo me equivoqué? Unos años y cortar. Me da miedo pensarlo, me da miedo haberme equivocado. Todo junto. Todo el tiempo. No sé. A lo mejor, sin que me de cuenta, alguien me está mirando. Y aprenda de mi experiencia. Y saque sus conclusiones. Y se equivoque a su manera.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Malos vecinos
De forro. De guacho. De malaleche. De ignorante. Terminó de fumar su cigarrillo apoyado contra la medianera y, sin mirar sobre el hombro, juntó índice y gordo sosteniendo la colilla y como un latiguito, la tiró sobre la pared a la casa del vecino.
De ignorante y de puto y de insatisfecho con su propia mierda. Porque no sabía que su vecino tenía cáncer. Porque no sabía que era huérfano desde los quince. Porque no sabía que había vuelto a comenzar desde cero varias veces en su vida. Porque no sabía lo que se siente tener sesenta años y no tener descanso. Porque no sabía lo que era tener de vecino a un malavida que fuma toma y escucha cumbia todo el día.
Porque, de hecho, a su vecino el escribano lo había visto salir y entrar a su casa, nada más. En su auto. Un auto negro. Suficiente para odiarlo, para apuntar hacia su casa los parlantes, para hacerle oír los orgasmos de sus putas, para sembrarle colillas de cigarrillos en el jardín.
sábado, 15 de septiembre de 2012
No quiero que
No quiero saberlo todo.
No quiero morirme solo.
No quiero saber mi muerte
ni depender de la suerte.
No quiero que el ojo cante
lo que mi corazón miente.
No quiero saber ya nada,
nada de nada de vos.
Yo no quiero que esta vida
se oscurezca igual que el día,
no quiero que ese tren pase
mil veces por esta vía.
No quiero que te marchites
como florcita precoz.
Así que no, no esta vez,
esta vez no enamorés,
que sabés cómo eso duele
y que el que gana siempre pierde,
y sabés que en este juego
las de ganar las tengo yo.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Sularivadelumar
A las orillas del mar
A las orillas del mar
Había una pastora
Pastoreaba a sus ovejas
Y estaba completamente sola
Pastoreaba a sus ovejas
Y estaba completamente sola
Salió un lobo del bosque
Salió un lobo del bosque
Con la boca abierta
Atrapó al corderito más lindo
Y se lo llevó
Atrapa al corderito más lindo
Y se lo llevó
Por ahí pasa un caballero
Por ahí pasa un caballero
Con su carabina
Le disparó un balazo al lobo
Y el corderito se escapó
Le disparó un balazo al lobo
Y el corderito se escapó
"Yo le agradezco, caballero
Yo le agradezco, caballero
Por la molestia que se tomó
Cuando esquile mis ovejas
Le regalaré la lana
Cuando esquile mis ovejas
Le regalaré la lana"
"No soy comerciante
No soy comerciante
de la lana
Pero un besito de tu boquita
Pagará el favor
Pero un besito de tu boquita
Pagará el favor"
A las orillas del mar
Había una pastora
Pastoreaba a sus ovejas
Y estaba completamente sola
Pastoreaba a sus ovejas
Y estaba completamente sola
Salió un lobo del bosque
Salió un lobo del bosque
Con la boca abierta
Atrapó al corderito más lindo
Y se lo llevó
Atrapa al corderito más lindo
Y se lo llevó
Por ahí pasa un caballero
Por ahí pasa un caballero
Con su carabina
Le disparó un balazo al lobo
Y el corderito se escapó
Le disparó un balazo al lobo
Y el corderito se escapó
"Yo le agradezco, caballero
Yo le agradezco, caballero
Por la molestia que se tomó
Cuando esquile mis ovejas
Le regalaré la lana
Cuando esquile mis ovejas
Le regalaré la lana"
"No soy comerciante
No soy comerciante
de la lana
Pero un besito de tu boquita
Pagará el favor
Pero un besito de tu boquita
Pagará el favor"
sábado, 8 de septiembre de 2012
El pasajero fantasma
Me subí a un colectivo, de esos muy viejos, a las cuatro de la madrugada de un martes, y estaba solo. Veinte cuadras después de subirme me pareció escuchar la chicharra del timbre, pero como no había nadie a parte del chofer y de mí, pensé que me había equivocado. Sin embargo en la parada siguiente el colectivo frenó, abrió la puerta, después la cerró y volvió a arrancar. Pero nadie bajó. Porque no había nadie.
Intrigado me fui hacia adelante e interrogué al colectivero. Me dijo "se subió con vos" "¿quién?" "el fantasma que toca timbre". Y me contó que ya hace veinte años, un primero de diciembre, una vez que el colectivo andaba vacío de madrugada, pasó lo mismo y creyó habérselo imaginado. Así que no frenó. Y en cuanto pasó frente a la parada sin detenerse, el timbre volvió a sonar y se quedó atascado en un chirrido insoportable. Creyó que era un desperfecto así que frenó y fue a ver qué pasaba. Pero no importa cuánto intentó, sonaba cada vez más fuerte. Aturdido volvió a su asiento y abrió las puertas. El timbre se calló.
"Pasa cada tanto. Y eso sólo eso. No sé. Algún fantasma que tiene ganas de viajar sin pagar. No soy al único que le pasa, todos los choferes de colectivos viejos cuentan lo mismo. Nadie entiende por qué." Le agradecí la historia y me bajé cerca de mi casa. Un dispositivo, pensé. Seguro es un colectivero bromista que tiene un botoncito para hacer sonar el timbre desde adelante, y le gusta montarse un show...
viernes, 7 de septiembre de 2012
Condición humana LVII
La gente en la parada del colectivo mira toda hacia el mismo lado. Sólo ven el camión de cocacola que se acerca, y esperan ver de un momento a otro al colectivo, y esperan tener suficiente tiempo como para estirar el brazo y poder subirse. Yo me alejo un poco del montón de gente y puedo ver que atrás del camión de cocacola va otro, de una mudadora. Y atrás de ese una ambulancia, y más atrás, ya a varias cuadras el camión de soda ives y ahí sí, un colectivo. Afilé la viste, entrecerré los párpados, me balacié en puntas de pie, me hice visera sobre la frente con la mano, pero no. No pude saber si era el colectivo que va al centro, o el que da media vuelta en la esquina y se vuelve.
At the shower
Me entró champú en los ojos y lloré.
Y seguí llorando, no sé si por el champú o por qué.
Lo cierto es que en aumento fue
el llanto y los gritos y golpear la pared.
Tiré el jabón y después lo patié.
Arranqué las canillas y también mi piel.
Rompí el piso, rompí mis pies.
Me enjuagué, me sequé, me cambié.
Y seguí llorando, no sé si por el champú o por qué.
Lo cierto es que en aumento fue
el llanto y los gritos y golpear la pared.
Tiré el jabón y después lo patié.
Arranqué las canillas y también mi piel.
Rompí el piso, rompí mis pies.
Me enjuagué, me sequé, me cambié.
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